Aquel día se había levantado temprano, pero no estaba dormido. Con prisa, se puso los pantalones antes de terminar de ponerse los calzoncillos y los calcetines antes de terminar con sus pantalones, por aquello del ahorro de tiempo.
Se levantó para acabar de vestirse y se quedó parado, sorprendido y trastornado por el extraño funcionamiento de su cabeza.
Su psiquiatra le dijo que era todo normal y su psicoanalista empezó a hablarle de su madre.
Nunca supo quién de los dos le estaba tomando el pelo, así que tuvo que asesinar a ambos.
Mientras huía pensó que, si le encontraban, iba a tener todo el tiempo del mundo para ahorrarlo o malgastarlo, que iban a dejarle en paz y por fin se acabarían todas las prisas.

3 comments
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19 Agosto 2009 a 12:42 am
Alma (seasonofmists)
las prisas son tan malas consejeras…
…asesinar al psicoanalista, sin embargo, parece una opcion liberadora.
19 Agosto 2009 a 9:53 am
Santi Moskito
sobre todo si te habla de tu madre
11 Septiembre 2009 a 9:59 pm
Atila Arennas
bien… bueno… matarlo? ummm… Si!