los tabiques eran delgados
como paredes de papel arroz
pero ella no lo sabía
los tabiques eran translúcidos y débiles
y ella le echaba la culpa a la glaucoma
podría haberlos roto con un dedo meñique
podría haberlos derribado hasta soplando
pero recorrió kilómetros intentando bordearlos
antes de volverse despacio a su propia casa
para refugiarse
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