El camino que lleva al inicio de cada camino.

Algún día escribiremos sobre esto. El camino que hay que recorrer para siquiera empezar un camino. Y lo recorrido antes de empezar éste.

El caso es que no sé como empezar. El caso es que llevo casi 15 años escribiendo y nunca se lo enseñé a nadie. Ni por verguenza -un poco- ni por soberbia -un poco-, supongo que por autocensura, que nunca viene mal mutilarse -un poco-, el caso es que escribo -un poco- y ahí se queda siempre, en un cajon forrado de cojines, territorio fecundo de la masturbación literaria. Y así lo entiendo. Placer y dolor autoinfringido que, como se conoce uno y se toca uno, no te conoce ni te toca nadie. Pero un día me pongo, parece que me he dejado de censurar la vanidad, y con esto del anonimato, decido empezar este blog. ¡Vá por ustedes! y por mi abuela, que me dejó muy pronto, culpa mía, que a los 3 años uno está muy egoista y no hace caso de nadie.